Berna (ayer)Berna decidió no concederle al tiempo ni un minuto más para el silencio, no prolongar ni desviar el itinerario que sólo conduce al adiós, a la clausura, al cansancio de lo cotidiano, a los tiempos prestados que, algún día, se tenían que acabar. Se arrojó a la aventura de escribir su propia historia, utilizar páginas en blanco, vírgenes, las páginas que nunca habían sido escritas. Decidió emprender otro viaje, sin detener el paso de las horas, sin echar la mirada atrás, obviar la evocación, los ecos… Berna sufrió el destrozo caprichoso del azar, pero recompuso cada pieza, supo cerrar círculos, decidió que detrás del telón negro que decora el horizonte del futuro hay mucho más. Hay todo lo que es hoy, porque adivinó que hoy es el futuro de ayer, el pasado de mañana.
No sabía que algún día le gustaría leer a Millás. Quizá estaba escrito en su destino (en sus páginas en blanco). No me extraña, porque maneja con habilidad el bisturí eléctrico, el que abre y cauteriza; el bisturí eléctrico de Millás en El Mundo:
Berna (hoy le gusta leer a Millás) maneja con habilidad el bisturí eléctrico en cada instante de su vida, cada uno de esos que te abren una herida aunque sea sólo con la intención meditada de cerrarla. Sabe que el amor nos libera al mismo tiempo que nos ata (aunque no quiere ¿o no sabe? vivir sin amor), que los hijos, al mismo tiempo, nos llenan y nos vacían, que la propia vida, al mismo tiempo, nos causa la muerte, que podemos, al mismo tiempo, recuperar la razón y perderla. Sabe que el bisturí eléctrico te abre una herida para que tu mal empiece a curarse, que quema pero cauteriza, que duele pero cura, se convierte en remedio, en salida inevitable…
A Berna, me enseñas a mirar la luna.
J’ai besoin de la lune
pour lui parler la nuit.
J’ai besoin du soleil
pour me chauffer la vie.
J’ai besoin de la mer
pour regarder au loin.
J’ai tant besoin de toi
tout à coté de moi...
(Manu Chao, Sibérie m'étais contée)
A la derecha se puede pinchar en el enlace de la canción de Manu Chao Jái besoin de la lune




